The Boston Phoenix
13 - 20 Mayo 1999

[Cronicas]

Clinton y sus narco-cuates

La Historia no dicha detrás de la reunión cumbre de febrero en Yucatán redefine al enemigo en la guerra contra las drogas

por Al Giordano

Si los hechos de la historia se hubieran llevado a cabo con cocaína en polvo, todo el cuerpo de prensa de la Casa Blanca hubiese estornudado; las noticias estaban justo ante sus narices. Alguno de ellos pudo haber escrito:

MÉRIDA, MÉXICO, 15 DE FEBRERO DE 1999: El presidente de los Estados Unidos, William Clinton, se reunió hoy con el presidente de México, Ernesto Zedillo, con el propósito de negociar una mejor cooperación entre ambas naciones en cuanto a la lucha contra las drogas. Increíblemente, la cumbre anti-narcoticos tuvo como anfitrión al poderoso banquero Roberto Hernández Ramírez, un hombre acusado públicamente de traficar cocaína y lavar dinero del narcotráfico.

Pero esta historia no fue dada a conocer en los Estados Unidos a pesar de la controversia acerca del presunto involucramiento de Hernández en el negocio de las drogas y que ha escandalizado a la Península de Yucatán desde hace dos años.



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La caja en forma de corazón apareció en el avión presidencial Air Force One. Era el Día de San Valentín, domingo 14 de febrero de 1999 y el "Comeback Kid" (su apodo hace siete años en su país y que quiere decir algo como el Ave Fénix) se estaba librando de sus problemas. Justo dos días antes, Bill Clinton se había salvado de ser destituido por el Senado norteamericano en Washington D.C. El avión presidencial se alejaba del frío de febrero hacia la tropical ciudad de Mérida.

Clinton, en una imagen de video transmitida a todo el mundo esa noche, se introdujo a la cabina de prensa del avión sosteniendo una enorme caja rosada en forma de corazón y repartiendo chocolates de San Valentín a los reporteros y fotógrafos que cubrían este viaje. Y para subrayar ligeramente que no se estaba cambiando de tema - de la acusación judicial y Monica a las "drogas" - los encargados de prensa de la Casa Blanca agasajaron a los periodistas con botellas de cerveza cáñamo. La mariguana de la receta de elaboración de la cerveza estaba señalada como no tóxica. Sin embargo, ellos estaban a gran altura, risible si no impunemente, en Air Force One.

En Mérida, a la espera de la comitiva presidencial, se encontraba el embajador norteamericano en México, Jeffrey Davidow. En las semanas anteriores, mientras la mayor parte del Estado Mayor de la Casa Blanca estaba ocupado en guiar al Presidente en medio de una crisis política doméstica, Davidow estaba en México trazando el programa de la visita presidencial. Davidow no es un novato en esta materia. Su colmillo diplomático data de la embajada norteamericana en Santiago de Chile de 1971 a 1973, periodo en que los Estados Unidos y el Gral. Augusto Pinochét tramaban desestabilizar al Presidente elegido Salvador Allende y a su gobierno. Al momento en que el Air Force One aterrizó en Mérida todo estaba bajo control en tierra.

Las calles del centro de la ciudad estaban desiertas. Nueve manzanas habían sido acordonadas por la policía mexicana estatal y federal. Cientos de agentes del Servicio Secreto de los Estados Unidos cubrían la región desde días antes. Escudriñaban todo a través de sus lentes de sol desde las azoteas. Su sistema de teléfonos celulares parecía una red tendida sobre la antigua capital Maya. El Carnaval anual de la ciudad, con la algarabía de sus desfiles nocturnos (que dan la impresión de que los 750,000 habitantes de Mérida se han derramado por las calles y bailan a ritmo caribeño con disfraces adornados con plumas) había desaparecido por la noche. Se había impuesto la Ley Seca.

Mérida en un día normal o por la noche es una poco común ciudad tranquila. Ni siquiera la policía porta armas. La respuesta de la ciudadanía a la nocturna invasión de Estado fue ignorar casi por completo la cumbre presidencial. En los desfiles anteriores por la ciudad no se colgó ninguna bandera para dar la bienvenida ni para protestar por la llegada de Clinton y Zedillo. Alrededor de trescientas personas se concentraron en la Plaza Grande para aplaudir el arribo de los gringos. Eran simpatizantes del partido político que rige en México y que habían recibido pases para cruzar los cercos de policías o eran bailarines de danza folclórica contratados para ofrecer una vista festiva desde el salón de la cena ubicado en el segundo piso donde los dignatarios habrían de comer.

Davidow estaba en el primer minibús que llegó a la Plaza Grande de Mérida desde el aeropuerto. Detrás de él venían los presidentes, las primeras damas, miembros de los gabinetes, congresistas y la prensa internacional. Unos cuantos fotógrafos y reporteros de la fuente fueron escoltados hacia un edificio histórico a fin de tomar al instante algunas fotos de los dignatarios y escribir de prisa sus reportajes acerca de la cena. El resto de los periodistas fue conducido en grupo por autobús a los hoteles de cinco estrellas para disfrutar de una pronta exención de la Ley Seca. La zona de los hoteles de lujo fue también acordonada por la policía y el Servicio Secreto.

En los pisos superiores del hotel Fiesta Americana se equiparon las suites con circuitos de computadora y teléfonos para la prensa visitante. Información oficial de la cena diplomática y programas del itinerario del día siguiente estaban listos y aguardando. Los dos presidentes serían transportados por helicóptero la mañana siguiente, el 15 de febrero, en la corta distancia hacia Temozón Sur, la lujosa hacienda restaurada propiedad de Roberto Hernández Ramírez, presidente-propietario de Banamex (el Banco Nacional de México antes que Hernández lo comprara al gobierno hace una década). La revista Forbes enlista a Hernández como el número 289 entre de los hombres más ricos del mundo.

El presidente Zedillo había permanecido en la propiedad de Hernández desde el viernes, aunque éste no estuvo presente en la reunión cumbre. Los dos presidentes disfrutarían de la hospitalidad de un hombre de negocios pero no por ello habrían de arquear mucho las cejas.

Pero si tan sólo uno do los corresponsales de la Casa Blanca alojados en el Fiesta Americana, el Hyatt o el Holiday hubiera deambulado por el centro o cuando menos en la planta baja habría alcanzado una gran oportunidad periodística. Incluso un reportero que no leyese español hubiese comprendido al titular principal del diario Por Esto! de Mérida: ROBERTO HERNÁNDEZ RAMÍREZ, NARCOTRAFICANTE. (Parte I, Parte II, Parte III.)

El mismo día de San Valentín, Por Esto! publicó la primera entrega de su serie de tres partes acerca del banquero, su ascenso hacia la riqueza y el poder, su peso político y su presunto involucramiento con las drogas y el dinero del narcotráfico. La serie que se publicó tres días consecutivos constaba de 350 pulgadas por columna de texto documentado por 45 fotografías (31 de ellas en color) y tres mapas que trazaban la ruta de la cocaína colombiana a través de las propiedades del banquero.

De acuerdo con el periódico y sus fuentes, los pantanosos terrenos costeros adquiridos por Hernández a fines de los ochentas y a principios de los noventas eran el punto de entrada de enormes volúmenes de cocaína entregada en pequeñas lanchas colombianas. De aquí, se cargaban toneladas de droga en pequeños aeroplanos que volaban rumbo al norte desde la pista aérea privada de Hernández. Éste, según las acusaciones que le hacía el periódico y se resguardaba detrás de vacíos hoteles "eco-turísticos" para lavar las ganancias de la droga.

Le serie fue un tour-de-force periodístico, la culminación de una investigación de 26 meses a lo largo de los 43 kilómetros de terrenos costeros de Hernández en Quintana Roo, una región conocida localmente como "el Triángulo de la Coca."

El periódico fue aún más allá: denunció penalmente a Hernández por los delitos federales de tráfico de drogas, saqueo de tesoros arqueológicos de la Nación (las propiedades incluyen las antiguas ruinas Mayas de Chac Mool y otras) y por la destrucción del medio ambiente provocada por las operaciones de tráfico de cocaína en la Reserva Natural Sian Ka'an.

Ni una palabra de esta controversia aparecería en los medios informativos norteamericanos antes o después de la cumbre Clinton-Zedillo. Puede investigarse en Internet, Lexus-Nexus, los principales diarios, los servicios de telegrafía, todo el mundo de habla inglesa; la historia no fue nunca publicada ni promovida ni criticada ni rebatida.

Y, es que le historia fue dada a conocer en Yucatán y Quintana Roo desde el 16 de diciembre de 1996 cuando una cooperativa de pescadores dio el pitazo acerca del puerto y campo de aterrizaje de la cocaína en terrenos propiedad de Hernández y condujo al periódico hacia la evidencia. Por Esto! publicó los testimonios de los pescadores acerca de las amenazas y hostigamiento por parte de Hernández, quien, según decían, quería expulsarlos de sus tierras con el fin de no tener testigos de sus operaciones de contrabando de drogas. Hernández devolvió el fuego en 1997 denunciando al jefe de información del periódico Renán Castro Madera, al reportero Santos Gabriel Us Aké y al director Mario Menéndez Rodríguez por allanamiento de morada y difamación. La opinión pública no ha favorecido las quejas de Hernández. Desde 1996, más de cien ayuntamientos, sindicatos y organizaciones cívicas de toda la Península de Yucatán han manifestado su disposición de apoyar al periódico en su lucha por exhibir al hombre al que llaman narco-banquero.

La historia tomó nuevo curso el 28 de marzo cuando el poderoso gobernador del estado de Quintana Roo (al oriente de Yucatán), Mario Villanueva Madrid, desapareció durante su última semana de funciones, huyendo de las acusaciones de narcotráfico. A menudo tosco, pero siempre un político que sabe emplear los medios, Villanueva ha emitido comunicados en videotape e incluso ha pagado anuncios en periódicos desde su ignorado escondite, alegando que la persecución contra él es un acto de venganza politíca. El ahora ex-gobernador del Estado caribeño que acoge los centros turísticos de clase mundial Cancún no está hundiéndose calladamente. Él puede arrastar a otros con él, incluyendo al camarada de Clinton, Roberto Hernández Ramírez.

"Tengo mucha información," expresó Villanueva al Reforma, diario de circulación nacional, el 23 de marzo, pocos días antes de su desaparacion. "Mucha, que puede involucrar a más gente. La voy a dar a conocer en la medida de que esto no se resuelva."

La historia emigra a la frontera norte y no hay una patrulla fronteriza (Border Patrol) que pueda detenerla. Hasta ahora los relatos de la prensa internacional acerca de la desenfrenada corrupción de la guerra de las drogas en la Península de Yucatán ha sido en su mayor parte manejada y controlada por fuentes oficiales norteamericanas y mexicanas. La destrucción de Mario Villanueva - por cierto un chueco, profundamente implicado en la protección del ilegal negocio de las drogas y en otras operaciones criminales y anti-democraticas - encubre sin embargo la rueda de la corrupción institucionalizada en la cual es solamente un engrane. De los beneficios del narcotráfico Villanueva simplemente ha disfrutado de los frutos que todos los gobernadores del partido han gozado por décadas. Las mismas instituciones que lo persiguen hoy lo protegieron durante los casi seis años de su cargo de gobernador.

La investigación y persecución de Villanueva, una operación conjunta de los gobiernos de México y Estados Unidos - y ahora también de los 176 países que pertenecen a la Interpol que se ha unido a la búsqueda - refuerza supuestamente la posición oficial de que no será tolerada por más tiempo la narco-corrupción a los más altos niveles. La misteriosa huida de Villanueva y su promesa de divulgar los secretos del Narco-Estado Mexicano han empezado a sacudir los paraísos suaves de la gente poderosa, entre los se encuentran el propietario de Banamex, Hernández, y sus huéspedes presidenciales.


Hernández culpa a villanueva, al momento en que era gobernador de Quintana Roo, por los reportes del Por Esto! acerca de sus presuntos crímenes de drogas. El banquero dirigió el problema por el camino que los mayores escándalos de relaciones públicas se manejan en México: "Hernández se quejó con el Presidente Zedillo," informó El Universal, diario de la Ciudad de México, y uno de los mayores empresas periodísticas en el país, el 5 de abril, "quien en su momento había hablado con Villanueva pero los ataques no cesaron: el gobernador tenía un `interés' por esas tierras."

Esta fue la primera vez que El Universal o algún otro periódico nacional mencionó de a Hernández en conexión con las noticias del narco. Y en cuanto a ello, era incluido casi como una nota incidental, en un colorido perfil por el escritor Mario Lara Klahr, sobre el gobernador ahora fugitivo Villanueva.

El mismo día, El Universal publicó una entrevista casi de una plana completa con Hernández acerca de la industria banquera - un escrito lisonjero halagüeño completado con retratos fotograficos. El periódico no preguntaba a Hernández acerca de los cargos de drogas ni tampoco en general respecto al problema del lavado de dinero, tan común en la industria bancaria mexicana, a pesar de que cinco días antes, tres de los mayores bancos mexicanos, incluyendo Bancomer, el principal competidor de Banamex, se habían confesado culpables en los cortes federales de E.E.U.U. de ocultar cientos de milliones de dólares de los gigantescos cárteles de la cocaína.

La alusión del perfil de El Universal acerca de Villanueva era que el gobernador y Hernández estaban en guerra debido a que Villanueva tenía "interés" en las propiedades costeras del banquero. El escrito de Klahr también incluyó la suposición no fundamentada de que Villanueva tenía intereses en Por Esto!

De hecho, el gobernador Villanueva hostigó y amenazó Por Esto! varías veces durante sus seis años en poder: las oficinas del periódico en Cancún fueron asaltados horas antes del pago de la quincena (sin ninguna respuesta policial); ha sido el único medio al que se le ha negado el pago por anuncios estatales contratados; sus reporteros y fotógrafos trabajan en una clima de hostilidad y boicot por los funcionarios; hasta la orden de aprehensión en contra de los periodistas de Por Esto! que fue dictado por un juez estatal del mismo reino villanuevista de Quintana Roo.

Por Esto! es publicado por Mario Menéndez Rodríguez, un combativo y veterano periodista muy conocido por su activismo político se remonta el movimiento estudiantil de México en 1968. Menéndez publica diarios tanto en Mérida como en Cancún y había estado en prisión por sus reportajes antigubernamentales muchas veces. Él dice que el gobernador fugitivo no tiene nada que ver con el periódico ni su propiedad.

"El gobernador de Quintana Roo no es propietario de Por Esto! Eso es ridículo," dice Menéndez. "Vea la máquina de imprimir que utilizamos. Se echa perder siempre. La gente de esta región sabe cómo vivo y cómo funciona este periódico. Si El Universal tiene documentación de sus acusaciones lo reto a demostrarlas. Por supuesto, estoy preparando una respuesta."

(Una semana despues de la historia en El Universal, una publicación nacional Proceso señaló que el propio Hernández había orquestado el flujo de documentos a los que la prensa nacional había basado sus informes sobre el caso Villanueva.)

El 12 de abril Por Esto! publicó un resumen de los resultados de sus investigaciones acerca de los negocios de Hernández comprometiéndose: "Fiel a la verdad, Por Esto! no cederá en la lucha... El poder federal ejecutivo es el principal cómplice de los barones de la droga en México."

Dicha historia ligaba a un director del departamento jurídico de Banamex -un ex-subprocurador de la República despedido, de acuerdo con Por Esto!, por sus actividades ilegales relacionados con el narcotráfico -- con tres muy conocidos narcotraficantes, uno de ellos testigo bajo protección de los fiscales anti-drogas norteamericanos y denunciaba que el gobierno de E.E.U.U. tiene "amplio y profundo conocimiento" de las actividades de narcotráfico de Hernández. El periódico también señalaba al delegado de la PGR en Yucatán como un antiguo empleado de Banamex, e informaba que las fuerzas armadas mexicanas responsables de la lucha anti-drogas en la Península habían recibido ordenes de no entrar a las propiedades costeras de Hernández, las cuales de acuerdo a Por Esto! son todavía usadas como un importante puerto de tráfico de cocaína.

Que Menéndez sigue con la investigación no es sorprendente. Lo que es nuevo es que, por primera vez, otros periodistas están incidiendo en la historia.


Carlos Ramírez, editor de La Crisis, revista política nacional, publica una columna diaria tanto en El Universal como en Por Esto! En su columna del 6 de abril donde analizaba el caso Villanueva, culpaba la caída en desgracia del ex-gobernador a su disputa con Hernández, "el todo-poderoso dueño de Banamex," respeto a las zonas de mayor proyección turístico en Cancún y sus alrededores.

"Villanueva perdió por el peso de las relaciones de poder de Banamex," escribió Carlos Ramírez, sobre la fuerte relación social y personal entre Hernández y el Presidente mexicano Ernesto Zedillo quien, según Ramírez, ha vacacionado en las haciendas del banquero en Cancún y en una isla caribeña propiedad de Hernández que ha sido vinculada con el ya fallecido narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria.

Le edición del 11 abril de Proceso, el semanario informativo mas respetado en México, terminaba con la prolongada negativa de los medios noticiosos nacionales de México a repetir las denuncias de Por Esto! hacia Hernández. Bajo el encabezado "Con la fuga de Villanueva el banquero Roberto Hernández perdió un enemigo." Proceso hizo referencia a una reunión privada en septiembre de 1998 entre de el entonces gobernador Villanueva y un grupo de periodistas a la cual Villanueva confió, "Detrás de la campaña de desprestigio que se ha desatado en mi contra veo la mano de Roberto Hernández." El articulo continuó con la descripción de la campaña del Por Esto! para señalar a Hernández como narcotraficante, citando los reportes del Por Esto! de que cerca del 30 % de las casi 30 toneladas de cocaína incautadas por los agentes de la Procuradora General de la República han sido decomisados en terrenos propiedades del presidente de Banamex Roberto Hernández. Y señalaba las demandas legales de este en contra del periodico, y publicaba la noticia de que la semana previa el juez quintanaroense Marco Antonio Traconis Varguez había librado una orden de aprehensión en contra de los periodistas.

La apuesta por la Casa Blanca y la Embajada de E.E.U.U. en México respeto a que la historia de las drogas en el anfitrión de Clinton nunca había tenido lugar, ha sido perdida.


Jorge Madrazo Cuéllar, Procurador General de la República, está nervioso acerca de la huida de Villanueva y las consecuencias se agravarán hasta llegar a su propio trabajo. Los líderes de la oposición solicitaron a Madrazo su comparencia ante la Cámara de Diputados para responder a las acusaciones de que dejó escapar intencionalmente a Villanueva (en aquella reunión Madrazo divulgó que fiscales y policías de su agencia habían laborado como narcotraficantes, admitiendo con ello que su oficina había funcionado como un tipo de narco-escuela.)

El ex-gobernador acusado sigue prófugo - asomando una jactancia - pagando desplegados de plana completa en diarios de circulación nacional y emitiendo comunicados en vídeo de que podría pronto empezar a implicar a su principal enemigo Hernández directamente en el negocio de las drogas.

Así por el sin precedente acto por publicidad, el Procurador General Madrazo defiende su posición insertando también desplegados en los diarios de circulación nacional.

El comunicado abierto de la procuraduría publicado el 9 de abril en todos los periódicos nacionales importantes de México, enumeraba cinco negativas que resultan casi sofismas por su capacidad de sugerir lo opuesto a su intencion. El remitido señala:

  • Que las acusaciones por drogas contra Villanueva no tienen motivación política;

  • Que ninguna agencia norteamericana ha presionado para encarcelar Villanueva;

  • Que las investigaciones contra Villanueva no están relacionadas con el quinto aniversario del homicidio del 1994 candidato presidencial Luís Donaldo Colosio y no se pretende desviar la atención de la opinión pública sobre este caso;

  • Que la investigación contra Villanueva no tenía que ver con "una obsesión personal del Procurador General de la Republica";

  • Que la investigación contra Villanueva no tenía que ver con las acciones legales de Hernández en contra de Por Esto!

  • Todo lo anterior es verosímil al invertirse. El caso pudo ser motivado por una confluencia de factores políticos. Desde al punto de vista de la teoría periodística "seguir el dinero" la de máximo peso de todos - alcanzando a la Casa Blanca en Washington - involucra al camarada presidencial Hernández y el vasto poder del propietario de Banamex.

    Por Esto! reportó la historia y tres de sus periodistas están perseguidos con órdenes de aprehensión vigentes. La huida del gobernador Villanueva ha forzado a la prensa nacional de México a aceptar que hay verdaderamente una historia aquí. Si las organizaciones de comunicación norteamericanas que cubren México harán su trabajo está aún por verse. Pero cuando Bill Clinton accedió a llevar a cabo su cumbre anti-drogas con el Presidente mexicano en la hacienda del dueño de Banamex, Roberto Hernández Ramírez, sin darse cuenta invitaba a la investigación. La invitación vino justo con la caja en forma de corazón.

    Al Giordano es un antiguo reportero de política del Boston Phoenix.

    D.R. © 1999 Al Giordano.

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